KORAIKEN
📍 Piedra Buena · Santa Cruz
El barro que se toca en un lugar puede terminar transformando otro.
Una experiencia vivida en los Valles Calchaquíes viajó hasta Piedra Buena, Santa Cruz, y encontró una nueva forma de expresarse: un mural colectivo junto al Jardín Botánico.
Una historia sobre naturaleza, cerámica, comunidad y la posibilidad de transformar aquello que vivimos en algo que pueda ser compartido.
A veces una experiencia nos transforma.
Y después buscamos cómo compartir esa transformación.
Anahí Roth llegó a Barro Calchaquí para encontrarse con ceramistas, territorios, paisajes y comunidades.
Pero lo que se llevó no fue solamente conocimiento sobre cerámica.
Se llevó una sensación.

La sensación de que la tierra puede reunir a las personas.
De que la cerámica puede ser mucho más que una técnica.
Y de que no hace falta esperar a que alguien venga a proponer una experiencia para hacerla posible.
A veces alcanza con tener un propósito, encontrar a otros y empezar.
El origen de una idea que después encontró otro territorio.
Barro Calchaquí fue el punto de partida.
Un encuentro latinoamericano de ceramistas en los Valles Calchaquíes donde el barro, el paisaje, el oficio y las personas se encontraron alrededor de una misma experiencia.
Pero para Anahí hubo algo que trascendió la técnica.
Anahí en Barro Calchaquí — tocá una foto para verla completa
Y desde ahí aparece otra manera de acercarse a la cerámica: no como algo reservado a quienes ya saben, sino como una experiencia capaz de conectar a cualquier persona con la naturaleza, con la cultura y con otras personas.
La experiencia no tenía que quedarse en Calchaquí. Podía volver con ella a su propio territorio.
Siempre había querido hacer un mural para el Jardín Botánico de Piedra Buena. Después de vivir Barro Calchaquí entendí que no tenía que esperar a que alguien me convocara o que las condiciones fueran perfectas. Si quería hacerlo, podía empezar a gestarlo desde mi propio lugar.
Lo que más quería replicar era esa sensación de bienestar, encuentro y conexión que había vivido allá. Llevarla a Piedra Buena. Hacer que más personas pudieran experimentar algo de eso.
— Anahí Roth · Koraiken
La experiencia de Barro Calchaquí no se replicó. Se transformó.
Anahí tomó aquello que había vivido y lo tradujo a su propia comunidad.
En la Asociación Amigos de la Naturaleza, junto al grupo de mujeres del Botánico San Carlos, propuso la gestación de un mural colectivo para el Jardín Botánico de Piedra Buena.
Uno de los grandes cambios fue ese.
La experiencia estaba pensada para personas que quizás nunca habían tocado barro, nunca habían hecho cerámica o nunca se habían considerado parte del mundo cerámico.
Porque si el barro pertenece a la tierra, la experiencia de encontrarnos con él también puede pertenecer a todos.
La cerámica comienza en la tierra.
Cada territorio transforma esa materia en identidad, memoria y expresión.
Cuando esa experiencia se comparte, deja de ser solamente una pieza y se convierte en vínculo.
Una experiencia que empezó con una idea y comenzó a tomar forma con la comunidad.
En Piedra Buena, el proyecto empezó a materializarse.
No se trata solamente de construir un mural. Se trata de construirlo entre todos.
Cada placa representa una pequeña parte de una construcción mayor.
Muchas manos. Un territorio. Una experiencia compartida.
Comienza el trabajo de las placas que formarán parte del mural.
En marchaLas placas llegan al Jardín Botánico de Piedra Buena.
Próximo pasoPiedra Buena · Elaboración de placas desde el 29 de agosto
El barro deja las mesas y llega a la pared.
El próximo paso será llevar las placas al Jardín Botánico de Piedra Buena: inicio de la intervención del mural.
Una pared que comienza a convertirse en un espacio de encuentro, naturaleza y expresión colectiva.
Quiero conocer el proceso
Cuando una experiencia deja de pertenecer a quien la inició, empieza realmente a transformarse.
Lo que comenzó con una vivencia personal en Barro Calchaquí llegó a Piedra Buena. Y allí encontró otras manos. Otras historias. Otra comunidad.
El resultado todavía está en proceso. Y justamente ahí está parte de su potencia: no estamos mostrando solamente un mural. Estamos mostrando cómo una experiencia puede viajar.
Las Experiencias Transformadoras Locales nacen de esa idea: vivir una experiencia, dejarse transformar por ella y encontrar la manera de compartirla en el propio territorio.
No hay que reproducir exactamente lo que otro hizo. Hay que preguntarse:
¿Qué de aquello que viví puedo transformar en algo propio?
Se abre WhatsApp con un mensaje listo para contarle tu experiencia a Anahí.